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LIMITACIONES DE VELOCIDAD

La pasada semana se puso en práctica el cambio de la limitación de velocidad máxima en las carreteras convencionales (las de un solo carril por sentido y sin separación entre los dos sentidos, o sea todas excepto autovías y autopistas) de 100 kms/h a 90. Según la DGT el cambio es para reducir los accidentes en estas vías (o al menos su gravedad), pues en ellas se dan el 70% de los mismos (entre otras cosas porque hay muchas de estas, quizás sean el 70% del total). Y es una medida más para la reducción del número de accidentes y víctimas, que se han incrementado en los últimos años.

Mi opinión personal es que la disminución de accidentes de tráfico hace unos años coincidió con la crisis económica, pues recuerdo que entonces se veían menos coches y camiones por las carreteras. Ese hecho se lo apuntaron como éxito los gobiernos de la época. Después, con la recuperación económica, se incrementaron los vehículos en carretera, especialmente camiones, y volvieron a subir los accidentes.

Además en la época de crisis, y ahora también, se ha gastado muy poco dinero en la conservación de estas vías (y también de las autovías) lo que también puede influir en la siniestralidad.

No creo que el hecho de reducir la velocidad máxima en 10 kilómetros por hora vaya a tener una significación en la accidentalidad (ojalá me equivoque), y sí va a dar otras consecuencias. Por otra parte, uno de los motivos de esos accidentes, es la escasa experiencia que tienen en conducir por este tipo de carreteras algunos conductores, especialmente los más jóvenes y de grandes ciudades, porque la mayor parte de las veces que salen a carretera lo hacen por autovías, con dos carriles por sentido, donde adelantar a otro coche es simplemente poner el intermitente, cambiar de carril y luego volver al de la derecha. Sin embargo esa maniobra, en una carretera con un solo carril por sentido, es bastante más complicada, pues hay que tener buena visibilidad de los vehículos que vienen de frente, señalizarlo correctamente y hacerlo con decisión y espacio suficiente para volver a tu carril, sin maniobras bruscas o peligrosas. Bastantes veces, yendo o volviendo de las carreras he visto una persona conduciendo detrás de un camión o autobús, y a la hora de adelantarlo, hacerlo en el peor momento, con un cambio de rasante o una curva próxima, mientras que unos cientos de metros antes había una buena recta.

Por otra parte, no todas las carreteras convencionales son iguales, algunas son estrechas y casi sin arcén; mientras que otras, como las de la red andaluza, tienen un buen trazado y un arcén más amplio. Además la limitación va a ser la misma para coches y autobuses, 90 km/h, con lo cual, como muchos autobuses pueden ir y van a 90, va a ser bastante complicado adelantarlos sin superar el límite. Supongo que para las personas que trabajan en estas carreteras con sus vehículos, y especialmente furgonetas y camiones, van a ver incrementados sus tiempos de desplazamientos, al tenerlos limitada la velocidad a 80 km/h.

Personalmente, voy a tener que utilizar más el Seat Panda por esas carreteras, pues apenas puede superar el nuevo límite, y dejar el 5008 para las autovías, pues en las convencionales me van a sobrar la quinta y la sexta velocidad. Y menos mal que no es automático. Eso sí, supongo que habrá más recaudación con los radares.

J.J. MEDINA

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